lunes, 5 de octubre de 2009

EL ANIME EN LA TV PERUANA. 10 AÑOS PASADOS


Hacía 10 años, Gokú se convirtió en el único ser capaz de frenar la hegemonía de Superman en las animadas jerarquías de poder, relegándolo al olvido junto a sus enmascarados aliados venidos del norte gringo. Con ese finiquito irrevocable en el imaginario infantil se disuelve una pacífica convivencia que abonó diversidad a la lucha contra el mal en la década noventera -con importante predominancia de los Marvel boys-, abriendo paso a una nueva etapa de preferencias hacia avezados guerreros venidos de Japón o de planetas remotos como Veyita. Esta etapa tendría otras variables posteriormente como la fiebre coleccionista de monstruos de bolsillo (Pokémon) parangonable al suceso primero. Las animaciones venidas de Japón serían el producto de codicia televisiva entre finales de siglo pasado e inicios del presente.

Pero, ¿qué hizo pensar a los compradores televisivos que la nacionalidad del producto garantiza su éxito? Post Dragon Ball arribó a la señal abierta Neon Genesis Evangelion con pretensiones arrasadoras semejantes a las logradas en Oriente, concluyendo con pena que sus motivos apocalípticos no convencieron al público juvenil que delimitó sus gustos alrededor de las batallas de Gokú. No obstante, la serie de Gainax demuestra los grandes alcances dramático-fantásticos de la animación, soportando también perversiones psicológicas de sus ambiguos personajes. Es Evangelion la cumbre de las series animadas en cualquier geografía.

Ese es el punto de inflexión para el descenso de la marea por el furor de los nuevos títulos, explicado también por la falta de una renovada carta, en la cual Gokú aún figuraba como entrada y fondo. El chavo del 8 reaparecería para recoger los horarios que perdió por la oleada de anime, ratificando al canal 4 como su espacio de siempre. El súper saiyayín no perdió fuerza, pero sí influencia.

Entonces, el cable fue el refugio de los renuentes del monopolio “dragonballesco”. Locomotion dedicaba su programación a los rebeldes del 2D (Duckman, The Critic, Crapston Villas, Dr. Katz, Ren & Stimp y South Park) como también albergó a una digna variedad de anime donde reposaron los otakus emigrantes. Saber Marionette J, Blue Seed, Bubblegum Crisis, Rurouni Kenshin, Soul Hunter y Evangelion (aquí sí como figura estelar) fueron las series principales en esa temporada (2000-2001), la de su mayor apogeo, antes que Sony la comprara en enero del 2005 para mutarla 6 meses después en la actual Animax. Señal que dedica gran parte de sus horas al aire a anime pueril y pícaro pero inocentón (loli-con), más repeticiones hasta el hartazgo de unos pocos episodios de unas pocas series.

En los tiempos que corren, acudimos por socorro al DVD y a las descargar gratuitas de los dadivosos foros para mantenernos al día de lo que se sigue produciendo. Esta propagación ha auspiciado gratos descubrimientos como: School Rumble, Basilisk, Code Geass, Midori no hibi y las infinitas secuelas de los intergalácticos Gundam, que siempre tienen algo qué ofrecer.

Las eras pasan, no sin dejar cosecha. 10 años atrás, las matutinas jornadas de televisión fueron la única opción de acceso al producto animado japonés, desmedrado por el doblaje y por las omisiones a la música de opening y de ending que lo completan. Hoy, nosotros somos nuestros propios programadores, sea por consumo pirata o por descarga en los foros varios que pululan por la web, en idioma original, soundtracks y extras.

La movida sigue presente en constante evolución y adaptación a los nuevos formatos de difusión. De nosotros depende ser un consecuente filtro para seleccionar lo mejor de lo mucho que cae en nuestras manos. Gokú ahora puede descansar en paz.

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